DHumanos
Número 81
Ombudsman
El Consejo opina
En Jalisco, el acogimiento familiar es ya una realidad
Así lo señala el artículo 22 de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en el Estado de Jalisco como un derecho de niñas, niños y adolescentes, ser recibidos por una familia...
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María Alejandra Cham Trewi
Consejera ciudadana de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco

Actualmente, la familia en México enfrenta un sinfín de retos por las profundas transformaciones y crisis que genera la fragmentación del núcleo familiar que implica que niñas, niños y adolescentes sean institucionalizados en centros asistenciales.
Según el boletín de Children Without Parental Care (Niños sin Cuidado Parental) publicado por el Unicef en mayo de 2006, “hay millones de niños, niñas y adolescentes sin cuidado parental en total abandono en las calles, en orfanatos o en instituciones de cuidado temporal.”
En Jalisco se tienen cerca de cuatro mil quinientos menores. Ante esta situación, gobierno y sociedad deben garantizar y proteger los derechos universales de la niñez, ya que entre los principios rectores de la protección de estos derechos sobresale “… el de vivir en familia como un espacio primordial del desarrollo”. La buena noticia es que en Jalisco, el Acogimiento Familiar para el menor privado del cuidado parental y su entorno familiar es ya una realidad. Así lo señala el artículo 22 de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en el Estado de Jalisco como un derecho de niñas, niños y adolescentes, ser recibidos por una familia de acogida previamente certificada, como medida de protección de carácter temporal.
El acogimiento familiar es una propuesta que ya se trabaja tanto en España como en Italia y Argentina, países que han ido comprobando que el mejor lugar para el desarrollo de un bebé o niño es una familia, y ya no se considera la institucionalización como medida primaria, por considerarla violatoria de sus derechos infantiles. En León y Puebla se tienen ya experiencias de acogimiento familiar.
La situación ideal para estos casos es que el menor no sea separado de su entorno familiar y que los niños permanezcan acogidos por su familia más próxima (tíos, abuelos). Pero si esta situación no es posible, se busca una familia de acogida, aunque no exista un grado de parentesco.
La familia de acogida es algo parecido a un tutor, que se encarga de la niña o niño hasta que su situación familiar se resuelve, y que puede aportar la experiencia de darle amor y las mejores herramientas para su desarrollo e integración a la sociedad.
También destaca la gran necesidad de los albergues y casas hogar de capacitarse debido a los cambios recientes incorporados a la nueva Ley en Materia de Derechos Humanos, para que puedan entrar en consonancia con la nueva Ley de Niñas, Niños y Adolescentes de Jalisco.
Recientemente, Jalisco fue sede del I Encuentro Nacional sobre Acogimiento Familiar, coordinado por organismos de la sociedad civil, gobierno, DIF y Unicef, adonde acudieron la mayoría de procuradores del sistema de protección de la niñez del país, para impulsar el acogimiento familiar.
La aplicación de la nueva ley será una ardua tarea de colaboración y coordinación entre la CEDHJ y el Sistema Estatal de Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y también es una constante labor de organismos de la sociedad civil y de la sociedad en general, pues para que esto sea posible será necesario buscar familias dispuestas a acoger.

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