DHumanos
Número 86
Ombudsman
El Consejo opina
Niñas y adolescentes embarazadas
La Organización Mundial de la Salud recomienda, para evitar el embarazo en la adolescencia: limitar el matrimonio antes de los 18 años, reducir las relaciones bajo coacción y apoyar los programas de prevención de embarazos en la adolescencia.
premio
Psicóloga Silvia Aguayo Castillo
Consejera ciudadano de la CEDHJ

Como parte del Observatorio Ciudadano del Mecanismo Estatal para Supervisar y Dar Seguimiento a la Aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, he trabajado en diversas regiones de Jalisco difundiendo y promoviendo los derechos humanos, así como los programas institucionales con los que cuenta la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ).

En fechas recientes he concentrado mi activismo social en diversas poblaciones de la ribera de Chapala, advirtiendo con preocupación que en esa zona de Jalisco viven muchas adolescentes que, a su corta edad, son ya madres de familia, que viven grandes carencias en alimentación, salud, atención médica, educación y empleo, y que están olvidadas por los programas sociales del gobierno estatal y municipal, y todo ello agravado por los problemas ya conocidos en la zona por la contaminación del agua y sus terribles consecuencias.

Existen algunos estudios, como el realizado por el doctor Felipe de Jesús Lozano Kasten, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara, que refieren que de las poblaciones que rodean la ribera de Chapala, en Poncitlán es donde se tiene identificado el mayor número de mujeres adolescentes con problemas de salud y embarazo de alto riesgo, pues muchas de ellas dieron positivo a contaminantes como metales pesados y pesticidas en su organismo, lo que por sí mismo es una violación del Estado en cuanto a garantizarles su derecho a la salud, y más grave aún, que sus hijos corren el riesgo de nacer y crecer con graves afectaciones.

Sin duda, las autoridades de los tres niveles de gobierno tienen una gran tarea y enorme responsabilidad de direccionar acciones que corrijan y resuelvan de fondo, además de la contaminación del agua en la región, el problema social que implica el elevado número de adolescentes embarazadas o ya con hijos, pues de inicio son niñas que ni física, mental y espiritualmente están preparadas para vivir relaciones sexuales, y menos aún para ejercer una maternidad responsable, que puede complicarse más si sus hijos nacen con alguna afectación o malformación derivada del entorno en la que viven. La Organización Mundial de la Salud recomienda, para evitar el embarazo en la adolescencia: limitar el matrimonio antes de los 18 años, reducir las relaciones bajo coacción y apoyar los programas de prevención de embarazos en la adolescencia.

En cualquier caso, la mejor prevención es que los jóvenes tengan una buena educación sexual desde el mismo seno de la familia. Es importante informar sobre los riesgos y complicaciones del embarazo en la adolescencia y todos los cambios que se producirán desde el momento en que la menor de edad quede embarazada.

La comunicación en la familia es esencial; por tanto, debe haber un diálogo abierto y transparente para que los jóvenes tengan toda la información a su alcance.

Es tiempo de dedicarles tiempo a nuestros hijos, de decirles aquí estoy, de enseñarles más que con palabras, con obras que, aunque la vida sea dura, siempre podrán contar con nuestra ayuda.

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