DHumanos
Número 91
Ombudsman
>> La voz del defensor de pueblo
Asumimos la voz de las víctimas
La apuesta de la transformación y reingeniería de la Comisión, es el fortalecimiento de una cultura de paz estrechando los lazos de participación ciudadana y de gobernanza en la toma de decisiones como respuesta a este tiempo de violencia.
Columnista

La defensa de los derechos humanos demanda instituciones sólidas, con capacidad de gestión, que contribuyan al incremento y mejora de la calidad del servicio a la ciudadanía. Su labor debe orientarse al perfeccionamiento de los aspectos organizativos y de gestión en razón de una doble exigencia: la de prestar cada vez una mejor asistencia y la de responder con eficacia a los nuevos desafíos.

La democracia es el medio natural en el cual tienen existencia plena los derechos humanos; fuera de esa atmósfera, sus posibilidades se reducen. Los tiempos actuales son de alto riesgo para las democracias en el mundo; nuestra geografía no es ajena a esa amenaza.


El tránsito a la maduración de nuestra sociedad e instituciones en un marco democrático atraviesa una fase de consolidación cada vez con mayores amenazas; la lucha por los derechos humanos inició como propuesta ideológica y discursiva en una época de horror y violencia; la apuesta de la transformación y reingeniería de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco es el fortalecimiento de una cultura de paz estrechando los lazos de participación ciudadana y de gobernanza en la toma de decisiones como respuesta a este tiempo de violencia.

El primer año de la presente administración se encontró acotado por el presupuesto que heredamos de la administración anterior; las primeras acciones se orientaron a redefinir la estructura de la institución bajo los ejes de la austeridad, máxima transparencia y rendición de cuentas. El siguiente paso fue dotarnos de un anteproyecto de presupuesto que reflejara la defensoría de los derechos humanos que queremos ser.

La consolidación de la democracia hace imperativas nuevas formas de relación ciudadana con las instituciones públicas; asumir la voz de las víctimas de violaciones de derechos humanos nos presenta ante el reto de generar una amplia base de participación con colectivos y generar la interlocución que nos permita entender las más diversas visiones, transformarlas en planes, proyectos y programas sensibles a las necesidades de las víctimas de transgresiones a la dignidad humana.

La mejor estrategia que podemos asumir como sociedad es fraternizarnos en la diferencia y generar puentes de diálogo fértil para la edificación de los ejes que habrán de sostener a la sociedad a la cual aspiramos, reconocernos como miembros de la especie humana con intereses comunes y corresponsabilizarnos por medio de la participación responsable en el destino de Jalisco.


Xaure Niuweme Barrón
Presidente CEDHJ